Mal aliento: remedios caseros y causas más comunes

Limpieza de la lengua, hilo dental, agua y plantas aromáticas para el mal aliento, sus causas más comunes y cuándo hay que ir al dentista o al médico.
El mal aliento, también llamado halitosis, es una de esas cosas que da mucha vergüenza y de la que casi nadie habla. Muchas veces la propia persona no se da cuenta, y se entera por un comentario incómodo. La buena noticia es que en la gran mayoría de los casos el problema está en la boca y se resuelve con buenos hábitos de higiene. Conocer sus causas y algunos remedios caseros puede hacer una gran diferencia.
En este artículo
- De dónde viene el mal aliento
- 1. Cepillado correcto
- 2. Limpia tu lengua
- 3. Hilo dental todos los días
- 4. Agua y saliva
- 5. Plantas aromáticas tradicionales
- 6. Enjuagues caseros
- 7. Comer bien y a sus horas
- 8. Si fumas, déjalo
- Cómo saber si tienes mal aliento
- Cuándo ir al dentista
- Cuándo consultar al médico
- En resumen
De dónde viene el mal aliento
En cerca de nueve de cada diez casos, el mal aliento se origina en la boca. Las bacterias que viven entre los dientes, en las encías y sobre todo en la parte de atrás de la lengua descomponen restos de comida y producen compuestos de azufre con mal olor. Las causas más comunes son:
- Restos de comida entre los dientes por no usar hilo dental.
- La lengua sucia, con una capa blanca o amarillenta en la parte de atrás.
- Enfermedad de las encías, con sangrado al cepillarse.
- Caries y dientes en mal estado.
- Boca seca, por respirar por la boca, por algunos medicamentos o por tomar poca agua. El aliento de la mañana se debe a que de noche se produce menos saliva.
- Prótesis dentales mal limpiadas.
- Alimentos como el ajo, la cebolla y algunas especias.
- Fumar.
- Ayunos largos o dietas muy bajas en carbohidratos.
Con menos frecuencia, el mal aliento viene de la nariz, las amígdalas, los senos paranasales, el estómago o de enfermedades como la diabetes mal controlada o problemas de los riñones o el hígado.
1. Cepillado correcto
Cepíllate los dientes al menos dos veces al día, durante dos minutos, con pasta con flúor. Cepilla todas las caras de los dientes y la línea de las encías con movimientos suaves. Cambia el cepillo cada tres meses o cuando las cerdas estén abiertas.
2. Limpia tu lengua
Es el paso que más se olvida y el que más ayuda. La parte de atrás de la lengua acumula muchas bacterias. Usa un limpiador de lengua de farmacia o el propio cepillo, pasándolo de atrás hacia adelante varias veces, con suavidad, y enjuaga. Hazlo cada vez que te cepilles.
3. Hilo dental todos los días
El cepillo no llega entre los dientes. El hilo dental retira los restos de comida que, si se quedan, se descomponen y huelen mal. Úsalo al menos una vez al día, preferiblemente antes de dormir.
4. Agua y saliva
La saliva limpia la boca de forma natural. Para mantener la boca húmeda:
- Toma agua durante todo el día, sobre todo con nuestro calor.
- Masca chicle sin azúcar después de comer, que estimula la saliva.
- Reduce el café y el alcohol, que resecan la boca.
- Si duermes con la boca abierta o roncas, coméntalo con el médico.
5. Plantas aromáticas tradicionales
Algunas plantas se usan desde siempre para refrescar el aliento:
- Hierbabuena o menta: masticar unas hojas frescas da un frescor inmediato.
- Perejil: masticarlo después de comer es una costumbre tradicional.
- Clavo de olor: su aroma fuerte disimula el mal olor.
- Anís o hinojo: en muchos países se mastican semillas después de comer.
- Té verde: algunas personas lo usan como enjuague.
Ojo: estas plantas disimulan el olor por un rato, pero no resuelven la causa. Si el mal aliento es constante, hay que buscar de dónde viene.
6. Enjuagues caseros
- Agua con sal: media cucharadita de sal en un vaso de agua tibia, para enjuagar y hacer gárgaras. Ayuda si hay irritación de encías o garganta.
- Bicarbonato: media cucharadita en un vaso de agua, como enjuague ocasional.
No uses vinagre, limón puro, alcohol puro ni agua oxigenada concentrada como enjuague, porque pueden dañar el esmalte o irritar la boca.
7. Comer bien y a sus horas
No pasar muchas horas sin comer ayuda, porque el ayuno favorece el mal aliento. Comer frutas y vegetales crujientes, como manzana, zanahoria o pepino, ayuda a limpiar los dientes y a producir saliva.
8. Si fumas, déjalo
El cigarrillo causa mal aliento, mancha los dientes, daña las encías y reseca la boca. Dejar de fumar mejora el aliento en pocas semanas, además de todos los beneficios para la salud.
Cómo saber si tienes mal aliento
Es difícil olerse uno mismo. Algunos trucos:
- Lame la parte interior de tu muñeca, deja secar unos segundos y huele.
- Pasa un hilo dental entre los dientes de atrás y huélelo.
- Raspa la parte de atrás de la lengua con una cuchara y huele.
- Pregúntale con confianza a alguien cercano.
Cuándo ir al dentista
Visita al dentista al menos una vez al año para una limpieza y una revisión, y antes si:
- Te sangran las encías al cepillarte.
- Tienes dientes flojos, dolor o sensibilidad.
- Tienes caries o un diente roto.
- El mal aliento sigue a pesar de una buena higiene.
Cuándo consultar al médico
Si el dentista no encuentra la causa en la boca, consulta a un médico, sobre todo si:
- Tienes la nariz tapada con mocos espesos con frecuencia.
- Te salen bolitas blancas malolientes de las amígdalas.
- Tienes acidez o reflujo frecuente.
- El aliento huele a fruta o a acetona, con mucha sed y orinas mucho: puede ser diabetes descontrolada y necesita atención urgente.
- El aliento huele a orina o a amoníaco, que puede relacionarse con los riñones.
En resumen
La mayoría de las veces el mal aliento se origina en la boca y se resuelve con buen cepillado, limpieza de la lengua, hilo dental y agua suficiente. Las plantas aromáticas como la hierbabuena o el perejil refrescan, pero no sustituyen la higiene. Si el problema continúa, visita al dentista y, si hace falta, al médico.